Diseñar parques infantiles que sean verdaderamente inclusivos y accesibles, debe suponer una prioridad a la hora de abordar cualquier proyecto destinado al espacio público. Hoy más que nunca, la accesibilidad no debe entenderse como una casilla más a marcar, sino como una cadena de experiencias sin barreras, donde cada paso desde llegar al parque hasta descansar en él está pensado para todas las personas.
Entender la “cadena de accesibilidad”.
Según Afamour, la accesibilidad en un parque infantil empieza mucho antes de cruzar la entrada: «La Cadena de Accesibilidad integra todas las etapas de la experiencia: desde la toma de decisión de acudir al parque, pasando por el acceso y la circulación interior, hasta el juego y el descanso»
A la hora de realizar un proyecto, esto significa planificar pensando no solo en el parque en sí, sino también en:
- Cómo se informa a la ciudadanía de que ese parque es accesible.
- Cómo se llega desde itinerarios y transporte accesible.
- Cómo se juega y se descansa allí dentro.
Un parque puede ser perfecto en cuanto a su diseño, pero si llegar a él es difícil o la información no está disponible en formatos accesibles, la cadena queda rota.
Afamour destaca también que un parque accesible debe estar claramente delimitado y señalizado, sin invadir las rutas peatonales accesibles, garantizando seguridad y orientación.

Entradas y circulación interior sin barreras.
Una vez en el parque, la accesibilidad debe continuar de manera natural: Las entradas han de ser accesibles y la circulación interior, ha de ser cómoda y orgánica. Así mismo, dentro del parque, los itinerarios deben permitir la movilidad autónoma y segura:
- Pavimentos accesibles y bien señalizados, sin bordillos que dificulten el tránsito.
- Espacios y distancias entre los elementos que permitan el paso y la interacción.
- Iluminación adecuada y constante para mejorar la seguridad y orientación.
Elementos de juego inclusivo.
En un parque verdaderamente inclusivo, los juegos se diseñan para la diversidad. Esto significa que no todos los niños acceden al columpio del mismo modo, ni disfrutan del juego de la misma forma. Por eso, los elementos deben estar pensados para distintas capacidades físicas, sensoriales y cognitivas.
Algunos juegos permiten el acceso directo desde el suelo o mediante rampas suaves, evitando escaleras que excluyen. Otros incorporan experiencias multisensoriales, paneles con texturas, sonidos, luces o piezas móviles, que estimulan la curiosidad y ofrecen distintos niveles de desafío. Así, un niño con movilidad reducida puede explorar un panel interactivo mientras otro trepa cerca, cada uno participando a su manera, pero compartiendo el mismo espacio.
La clave está en el diseño que invita a jugar juntos. Cuando un carrusel accesible permite que una silla de ruedas forme parte del movimiento, o cuando un juego cooperativo requiere la participación de varios niños para activarse, la inclusión deja de ser un concepto técnico y se convierte en una experiencia real de juego compartido.
Zonas de descanso.
Un parque verdaderamente accesible debe contemplar zonas donde los acompañantes puedan descansar sin interferir con los itinerarios, y la protección climática sea parte del diseño para uso prolongado y seguro. Además, hay que tener en cuenta que todo el mobiliario urbano como bancos, fuentes o papeleras, han de ser accesibles y cómodos para cualquier persona.
Normativa y exigencias técnicas como referencia.
Además de las recomendaciones anteriormente citadas, es importante que el proyecto municipal tome como referencia la normativa vigente que exige accesibilidad en espacios públicos, incluyendo parques, zonas verdes y mobiliario urbano. Las leyes autonómicas y estatales de accesibilidad universal plantean que estos espacios deben diseñarse y mantenerse para garantizar igualdad de uso por todas las personas.
Conclusión: diseño con criterio, uso con libertad.
Un parque inclusivo y accesible es una inversión en calidad de vida urbana. Garantizar que cada paso, desde la decisión de ir hasta el descanso, esté pensado para todas las personas transforma un espacio lúdico en un lugar de encuentro ciudadano.